A los dos grandes males que nos aquejan a los chocos: inseguridad y desempleo, ¡como si no fuera suficiente lidiar con ellos!, tenemos que agregarle dos más: conjuntivitis y rumores de inundación, a 10 años de la tragedia.
Imaginemos sólo una de las posibles complicaciones que se pueden dar entre esos cuatro enormes males:
Va un compa por la calle, desempleado, en busca de chamba pese a que tiene conjuntivitis, ya fue al Sector Salud pero no le dieron medicina, porque no había.
Su casa está “así” de irse a pique, vive en la ribera, además, ya le avisaron los rumorólogos a su mujer, por whatsapp, que van a abrir todas las presas, incluso, las del reclusorio, y que se va a caer el cielo a pedazos, no a flatulencias, si no a truenos y lluvias.
De repente sucede lo que le faltaba: un delincuente le baja las pocas monedas que llevaba; ¿Qué puede hacer si tiene conjuntivitis y no puede ver bien al malhechor? ¿Llamar a la Policía? ¡Nunca hacen caso, y si acaso hacen, llegan más tarde que la pizza!
Quizá su única defensa o desquite será restregarse los ojos para embarrarle de legañas los del presunto delincuente, aunque vea sólo su silueta.
¿Y la consulta? Ya dije que fue pero no hubo medicina.
¡Ah! ¿La otra? Tampoco, ya que para elegir candidatos, principalmente al gobierno del estado, los tres principales partidos decidieron que el gallo o la gallina del PRI, saldrá por Convención de Delegados, el del PRD por Consejo Electivo, y Morena ya lo tiene por encuestas, no habrá consulta a las bases.
Y a lavarse los ojos con agua de manzanilla, ya que el diputado Manuel Andrade dijo que el secretario de Salud, Rommel Cerna, por andar en campaña, no atendía “la epidemia”.
Ya el doctor contestó, y aseguró que sí andaba en campaña, pero contra la diabetes y la obesidad, y que sí hay medicinas para contrarrestar la conjuntivitis.
¡Ya veremos en qué termina ésto, si no nos da conjuntivitis!

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